La Comisión Verdad y Niñez enfrenta una paralización total de sus funciones en la Región del Biobío luego de quedar sin equipo profesional tras la salida de sus dos integrantes en la zona.
La desvinculación de una de las funcionarias y la renuncia por razones éticas de la segunda dejaron a la región sin personal operativo, lo que implica la desaparición de la presencia territorial de esta instancia encargada de esclarecer vulneraciones a los derechos humanos cometidas contra menores bajo custodia del Estado.
La situación regional se enmarca en una crisis institucional a nivel nacional, donde la Comisión ha perdido más del 50% de sus equipos regionales y además ha registrado la renuncia de cuatro comisionados.
Según los profesionales que dejaron sus cargos, las dimisiones responden a cuestionamientos sobre la autonomía del organismo frente a recientes intervenciones del Ejecutivo, lo que —afirman— impide garantizar un proceso de escucha seguro, digno y libre de revictimización para las víctimas.
En Biobío, el impacto resulta especialmente grave debido al historial de vulneraciones en la red local de protección. Con la ausencia de funcionarios, quedaron suspendidos los procesos de escucha testimonial relacionados con casos emblemáticos como la residencia Nido y el hogar Tupahue en Hualpén, el hogar Carlos Macera en Talcahuano y el CIP-CRC de Coronel.
Estos procesos no corresponden solo a entrevistas judiciales, sino a espacios de contención y confianza donde las víctimas pueden relatar, muchas veces por primera vez, experiencias de abuso sexual, maltrato y negligencia institucional.
Desde organizaciones de sobrevivientes advierten que esta ausencia no solo representa una falla administrativa, sino también una forma de silencio que pone en riesgo el acceso a la verdad y la reparación integral sobre el sistema de protección en la región.
