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Identidad que brilla: orfebrería pehuenche fortalece cultura y economía local en Villa Ralco gracias al Programa Pequeñas Localidades

Gracias al programa del Minvu, vecinas y vecinos de Alto Biobío acceden a formación en oficios con pertinencia cultural que revalorizan sus tradiciones, abren nuevas oportunidades económicas y fortalecen el tejido comunitario.

Una nueva forma de desarrollo está tomando fuerza en los territorios más aislados de la región. En el corazón cordillerano de Alto Biobío, el Programa para Pequeñas Localidades del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) está sembrando futuro con identidad. Una muestra clara de ello es el Taller de Orfebrería Pehuenche, donde 15 habitantes de Villa Ralco, 14 mujeres y un hombre, están transformando cobre, alpaca y plata en piezas únicas cargadas de memoria y proyección.

“Este taller ha sido más que aprender un oficio. Ha sido reencontrarnos con lo que somos, con lo que tenemos para ofrecer. Estamos lejos de la ciudad, pero estas oportunidades nos acercan al desarrollo”, señaló Cynthia Cava, participante y vecina de Ralco, visiblemente emocionada tras conocer que el taller, inicialmente programado para siete sesiones, continuará por siete clases más gracias a la alta demanda e interés del grupo.

La decisión de extender el curso responde al impacto positivo que ha tenido esta iniciativa, no solo en la autoestima y habilidades de quienes participan, sino también en el fortalecimiento de una vocación local con proyección. “Nos interesa que el desarrollo llegue con pertinencia y con sentido. Por eso estamos aquí, para reforzar la identidad cultural del territorio y generar herramientas concretas para mejorar la vida de las personas”, afirmó la seremi de Vivienda y Urbanismo, Claudia Toledo, durante su visita al taller.

El alcalde de Alto Biobío, Nivaldo Piñaleo, valoró que este tipo de actividades no sean esfuerzos aislados, sino parte de una estrategia de desarrollo mayor. “Este programa nos permite articular proyectos con una mirada común. Estamos hablando de equipamientos comunitarios, fomento al turismo, espacios para el encuentro, y también de reactivar nuestra economía local desde lo propio”, comentó.

De hecho, el Programa para Pequeñas Localidades no se queda solo en los talleres. Actualmente, se ejecutan más de $1.300 millones en obras que abarcan desde la construcción de señaléticas turísticas e hitos de acceso, hasta el mejoramiento del gimnasio municipal y la creación de una ruka comunitaria con pertinencia cultural. También avanzan proyectos en diseño para recuperar espacios públicos en sectores como Villa Los Apóstoles y Las Araucarias, además de equipamientos comunitarios en Cauñicú.

Al orfebre, Carolina Yapán, quien lidera el taller, destacó el potencial del oficio como fuente de ingresos y autonomía para las familias. “Las vecinas están felices. Algunas ya están vendiendo sus piezas en temporada de turismo. Este oficio puede abrir muchas puertas, sobre todo si seguimos avanzando hacia técnicas más especializadas. El sueño de muchas es llegar a trabajar con plata pura, y estamos en ese camino”.

Con cada aro, cada anillo o colgante que nace de estas manos, el Alto Biobío reafirma que el desarrollo no tiene que parecerse a la ciudad para ser valioso. Puede nacer desde las raíces, con identidad, comunidad y proyección.

“Este es un programa que escucha, que pone en valor lo propio y construye junto a las personas. Así se transforma un territorio”, concluyó la seremi Toledo.